*Comenzó la guerra contra los azúcares y los alimentos ultraprocesados.

El Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) han presentado una pirámide invertida donde las proteínas, los lácteos, las frutas y verduras ocupan la parte superior más ancha, mientras que los cereales integrales están en la base más estrecha.

El “nuevo movimiento de alimentación” en los Estados Unidos se refiere a las directrices dietéticas federales revisadas que priorizan las proteínas (incluida la carne roja y los lácteos enteros), las grasas saludables y los alimentos integrales, al tiempo que reducen drásticamente los azúcares añadidos y los alimentos ultraprocesados. 

Lo que este movimiento esconde, o ha generado controversia, son las influencias políticas y de la industria, la falta de consenso científico total y las posibles consecuencias medioambientales. Ya que no reflejan las principales recomendaciones de salud pública de entidades como la Asociación Estadounidense del Corazón, la Academia de Nutrición y Dietética, la Organización Mundial de la Salud y el Dietary Guidelines Advisory Committee, entre otras. Este movimiento social está respaldado por Robert F. Kennedy Jr., el secretario de Salud, y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, cuyos objetivos en salud incluyen medidas como reducir el número de vacunas infantiles y restringir el acceso a alimentos poco saludables mediante los cupones de alimentos (food stamps).

Las nuevas guías recomiendan un aumento significativo en la ingesta diaria de proteínas (casi el doble que antes) y sugieren incluir grasas de alimentos integrales como carnes, huevos, aceite de oliva, mantequilla y sebo de res. Hay un mensaje firme y claro contra los azúcares añadidos y los carbohidratos refinados, considerándolos perjudiciales para la salud. 

Pero como todo está “estrategia” esconde algo… Los expertos en medio ambiente señalan que un mayor consumo de carne, en particular de carne de res, podría tener consecuencias negativas significativas para el clima y el medio ambiente debido a la huella de carbono de la producción ganadera.

Una de las principales críticas es que varios de los expertos que revisaron las guías tienen vínculos financieros con las industrias cárnica y láctea. Esto sugiere que las recomendaciones podrían estar sesgadas por intereses comerciales en lugar de basarse exclusivamente en la ciencia de mayor calidad.

El enfoque en la producción de alimentos como la carne ignora en gran medida las condiciones laborales y de salud de los trabajadores en las plantas procesadoras, muchos de los cuales son inmigrantes indocumentados que enfrentan desafíos significativos. 

La realidad es que el cambio en la pirámide alimentaria impacta a México generando una transición nutricional que aumenta enfermedades crónicas como obesidad y diabetes debido a los ultras procesados, por eso es necesario impulsar políticas de retorno a lo fresco y tradicional como la “Dieta de la Milpa”, buscando mejorar la salud pública y reducir costos sanitarios, influyendo en la industria y guiando programas de alimentación escolar.

El cambio obliga a la industria alimentaria a adaptarse al uso de productos saludables. 

Mientras tanto veamos qué pasa con esta guerra que ya comenzó. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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