*Ejidatarios, ayuntamiento y CAPyAT acuerdan legalizar la entrega de un terreno donado; esperan que en 2026 el pozo quede concluido.
Autoridades municipales y representantes del ayuntamiento de Tula de Allende, junto con ejidatarios de la comunidad de Bomintzhá, formalizaron el lunes 29 de septiembre la firma de un convenio que permitirá la entrega de un terreno parcelario propiedad de Julián León Valdez. Con ello, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Tula (CAPyAT) podrá iniciar la perforación de un pozo exploratorio que busca garantizar el suministro de agua potable para la localidad.
Actualmente, Bomintzhá se abastece de un cárcamo cuya agua es de baja calidad y que se encuentra al límite de su vida útil, situación que hace indispensable la búsqueda de una nueva fuente de abastecimiento. En años recientes se llevaron a cabo trabajos de perforación en distintas zonas del pueblo para reponer la infraestructura, pero los resultados no fueron satisfactorios debido a que el agua encontrada no cumplía con la calidad requerida.
Al respecto, se recordó que hubo dos intentos fallidos: uno durante la administración del expresidente municipal Manuel Hernández Badillo (2020-2023), cuando el agua hallada resultó “muy pesada”, y otro por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), en cuyo caso el líquido estaba contaminado con metales pesados, dada la cercanía con la refinería Miguel Hidalgo.
La síndica jurídica María Guadalupe Rodríguez Cruz destacó la relevancia de que la donación hecha por Julián León —hasta ahora de palabra— se legalizara a través de la firma del convenio. Reconoció además la sobriedad del ejidatario por honrar su palabra y ceder el terreno para beneficio de la comunidad.
Aunque no se precisó la fecha de inicio de los trabajos de perforación, se señaló que el nuevo pozo podría estar listo e inaugurarse en 2026. Los presentes manifestaron su confianza en que el agua obtenida será de calidad, respaldados en estudios técnicos previos.
La comunidad de Bomintzhá ha enfrentado dificultades para contar con agua de buena calidad, debido a que se encuentra rodeada al norte por bancos de materiales pétreos y, en el otro extremo, por desarrollos industriales como la refinería Miguel Hidalgo.
Si bien el agua que actualmente llega a la población es considerada potable por estar dentro de los niveles permitidos, se trata de un recurso de baja calidad y en riesgo de agotarse.
El problema no es exclusivo de Bomintzhá: en Tula existen al menos seis cárcamos contaminados con metales pesados, de acuerdo con un estudio de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizado en diciembre de 2018. Aunque entre 2019 y 2021 se construyeron plantas potabilizadoras y desgasificadoras para atender esa problemática, dichas instalaciones siguen sin operar. (MGP)
