*Se dice mucho sobre…
Por Javier Alejandro Maldonado Cedillo
La palabra presupuesto, es entendida como un instrumento mediante el cual se asignan recursos para la consecución de objetivos previamente establecidos y el cumplimiento de metas gubernamentales. Esto implica, indudablemente, procesos como la planeación, ejecución y control, debido a que se abarcan actividades desde las más elementales hasta las más complejas. En la práctica, la actividad presupuestal es particularmente desafiante, ¿Por qué?, la respuesta es sencilla, la planeación exige decidir los objetivos a alcanzar, determinar los medios disponibles y la orientación de las políticas que regulan las adquisiciones, operaciones y acciones estratégicas.
El asunto se va poniendo más interesante, principalmente, en la etapa de la ejecución, donde los recursos son transformados en actividades, bienes y servicios, a través de procesos de erogación sujetos a normas administrativas y a reglas de operación. Ahora, desde el enfoque del control, en su dimensión administrativa y operativa, el análisis del gasto ejecutado permite identificar en qué se utilizaron los recursos, y posteriormente, realizar una evaluación integral del desempeño y de la efectividad del proceso presupuestario.
El Sistema de Planeación Nacional ha experimentado constantes transformaciones, cuyo proceso al ser encabezado y centralizado por el Ejecutivo Federal, se han definido objetivos, estrategias y prioridades para promover el crecimiento y desarrollo del país. Dicho sistema, vincula los planes, programas y presupuestos, y garantiza la consistencia entre la planeación de largo plazo y la asignación anual de los recursos.
El presupuesto de Egresos de la Federación 2026, se perfila como un tema de especial atención. Esto debido a que para diversos actores se percibe como un” balde de agua fría”, debido a los recortes que se avecinan, principalmente, enfocados hacia el Poder Judicial, Tribunal Electoral, Instituto Nacional Electoral, Fiscalía General de la República y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. En contraste, habrá reasignaciones positivas hacia los sectores como educación, ciencia y tecnología, medio ambiente, cultura, trabajo y agricultura.
La interrogante central es inevitable: ¿La estrategia de reasignación y recortes del Gobierno Federal en diversos rubros contribuirá efectivamente a mejorar las condiciones de vida de la población?, dejo esta pregunta para la reflexión, puesto que requiere un análisis más profundo de la compleja coordinación intergubernamental, así como los procesos de presupuestación, monitoreo y evaluación sobre el desempeño 2026. También, es necesario analizar, cómo estos recortes y reasignaciones impactarán la medición de objetivos y metas, que probablemente deberán ser ajustados para mantener coherencia entre los recursos disponibles y los resultados esperados
Por último, se deberá valorar si el rediseño presupuestal permitirá fortalecer capacidades institucionales y avanzar en el desarrollo nacional, o si, por el contrario, generará tensiones administrativas y desafíos para el cumplimiento de funciones sustantivas de las instituciones públicas de México. *NI*
