Se dice mucho sobre… salario mínimo.
Por Javier Alejandro Maldonado Cedillo
Las palabras salario mínimo, son entendidas de acuerdo con lo establecido en el artículo 90 de Ley Federal del Trabajo como la cantidad menor que debe recibir en efectivo la persona trabajadora por los servicios prestados en una jornada de trabajo. Asimismo, deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de una familia en el orden material, social y cultural, y proveer la educación obligatoria de las y los hijos, bajo este contexto se pretende que dicho salario mínimo contribuya a reducir la pobreza y desigualdad, mejorando las condiciones sociales.
Entre 2018 y 2025, los incrementos al salario mínimo han contribuido a que millones de personas salgan de la pobreza, al mejorar su poder adquisitivo, su calidad de vida y acceso a los servicios esenciales. Además, teóricamente, estos aumentos deberían ayudar a reducir la brecha salarial y a incrementar la motivación y la productividad. Sin embargo, el consenso entre empresarios, trabajadores y gobierno para incrementar el salario mínimo para el próximo año permitirá adquirir dos canastas básicas, mientras que, en 2025, solo 1.8 canastas, y se espera llegar a 2.5 canastas básicas en 2030.
Por otra parte, estos incrementos deben estar controlados y ser sostenibles. Incrementos indefinidos en el salario mínimo, sin criterios técnicos, pueden generar efectos negativos en el empleo formal, la competitividad y las finanzas de las empresas. Estos ajustes también podrían provocar presiones inflacionarias, es decir, un aumento generalizado de los precios que disminuiría la capacidad de compra de los hogares. Entonces, ¿Cuál sería el monto de incremento “perfecto” del salario mínimo para evitar efectos negativos, especialmente sobre la inflación? Lamentablemente, no existe un monto exacto; no obstante, el aumento nominal anual debería considerar la inflación esperada y el crecimiento de la productividad promedio del trabajador.
¿Qué ocurre cuando se aplican aumentos significativos al salario mínimo? Puede generarse una mayor inflación, aunque no de manera inmediata. El impacto depende de cuántas personas trabajadoras reciban el incremento, de la capacidad de las empresas para absorber los mayores costos (márgenes de productividad) de la estructura competitiva de los mercados y de otros factores.
Asimismo, será necesario evaluar si las empresas recibirán apoyo para absorber el aumento salarial, identificar los sectores y ocupaciones más vulnerables, establecer medidas de productividad que compensen el incremento en costos laborales y considerar la intervención del Banco de México, el cual estará muy al pendiente de supervisar las presiones inflacionarias y los efectos derivados del ajuste salarial.
Finalmente, será indispensable analizar los efectos combinados de incrementar el salario mínimo y reducir la jornada laboral, pues se prevé que para el 2030 esta se reduzca a 40 horas semanales.
Dejo la siguiente pregunta para la reflexión: ¿Está el mercado laboral en condiciones el mercado laboral de soportar simultáneamente el incremento sostenido del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral a 40 horas?
