*Se dice mucho sobre… Inteligencia Artificial.

Por Javier Alejandro Maldonado Cedillo

Inteligencia Artificial… Mejor conocida como IA, es una tecnología que permite a las computadoras y a otros sistemas computacionales simular procesos asociados al aprendizaje humano, como la resolución de problemas, la toma de decisiones y, en ciertos casos, la generación de respuestas creativas y autónomas.

Los antecedentes de la IA se remontan al siglo XIX. En 1854, el matemático George Boole planteó que el razonamiento lógico podía representarse mediante estructuras formales semejantes a las utilizadas en los sistemas de ecuaciones, sentando las bases de la lógica matemática aplicada a la computación. Posteriormente, en 1921, Karel Čapek introdujo el término robot, anticipando el debate sobre la automatización y la interacción entre humanos y máquinas. Más adelante, en 1936, Alan Turing desarrolló el concepto de algoritmo y estableció fundamentos esenciales de la informática moderna. En este mismo marco, propuso el Test de Turing, diseñado para evaluar si una máquina puede imitar el comportamiento comunicativo humano de manera indistinguible.

Durante la década de 1940, las aportaciones de Norbert Wiener y John von Neumann a la teoría de sistemas y a la arquitectura computacional impulsaron el desarrollo de modelos capaces de ejecutar tareas complejas. En 1941, Konrad Zuse construyó la primera computadora programable y automática, considerada uno de los primeros antecedentes del ordenador moderno. De forma paralela, Isaac Asimov formuló las tres leyes de la robótica, las cuales, aunque surgieron en el ámbito de la literatura, influyeron de manera significativa en la reflexión ética sobre la relación entre humanos y sistemas automatizados.

El término inteligencia artificial fue acuñado formalmente en 1956 por John McCarthy durante la Conferencia de Dartmouth, evento que marcó el inicio de la IA como campo de estudio autónomo. Un año después, Frank Rosenblatt desarrolló el perceptrón, la primera red neuronal artificial, lo que representó un avance clave en la simulación del aprendizaje. Posteriormente, en 1966, Joseph Weizenbaum presentó ELIZA, considerado el primer programa capaz de interactuar con los humanos mediante lenguaje natural, abriendo nuevas líneas de investigación sobre la comunicación entre personas y máquinas.

En etapas más recientes, Ray Kurzweil, apoyándose en la Ley de Moore, planteó que las máquinas alcanzarían niveles de inteligencia comparables a los humanos y que, hacia mediados del siglo XXI, podrían superarlos de manera exponencial. Desde una perspectiva teórica, Russell y Norvig proponen una clasificación ampliamente aceptada de la inteligencia artificial, al distinguir entre sistemas que piensan como humanos, sistemas que actúan como humanos, sistemas que piensan racionalmente y sistemas que actúan racionalmente.

A partir de estos desarrollos, la IA ha transformado de manera significativa a las economías, las industrias y las estructuras gubernamentales. En el ámbito de la administración pública, su incorporación ha adquirido relevancia por su potencial para mejorar la eficiencia institucional, fortalecer la rendición de cuentas y ampliar la capacidad de respuesta del Estado. En la actualidad, la IA se utiliza en la formulación de políticas públicas mediante la automatización de tareas rutinarias, el análisis de grandes volúmenes de información, la mejora en los procesos de toma de decisiones, la elaboración de pronósticos y la evaluación de riesgos.

La digitalización de la administración pública refleja con claridad esta transformación tecnológica. En este proceso, la IA se aplica en sectores tan diversos como la salud, la ciberseguridad, la educación, las finanzas, la agricultura, la industria, el comercio electrónico, la asistencia virtual, los motores de búsqueda, la traducción automática y las telecomunicaciones. Su presencia transversal confirma que la IA se ha convertido en un componente estructural de la vida contemporánea.

En este contexto, los gobiernos enfrentan una disyuntiva estratégica entre avanzar hacia la madurez digital o profundizar el rezago tecnológico. Las políticas de gobierno digital tienden a orientarse hacia modelos diseñados desde lo digital, sustentados en el uso intensivo de datos, con plataformas tecnológicas robustas, esquemas de datos abiertos y un enfoque centrado en las necesidades de los usuarios. La ausencia de avances en estas dimensiones limita la capacidad de las instituciones públicas para adaptarse a los desafíos actuales.

No obstante, persisten interrogantes relevantes sobre la conveniencia y los límites de incorporar la inteligencia artificial en los procesos de decisión gubernamental. Estas dudas se relacionan con la necesidad de equilibrar su adopción frente a las prioridades nacionales, los marcos regulatorios y las capacidades institucionales disponibles.

Por ello, resulta indispensable que los gobiernos desarrollen marcos normativos, principios éticos y fundamentos técnicos que regulen el uso de la IA y delimiten sus alcances. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer las capacidades institucionales para su implementación responsable. Si estos desafíos se atienden de manera adecuada, la IA podrá seguir contribuyendo a los avances científicos y tecnológicos, siempre que exista una inversión sostenida en ciencia, tecnología e innovación.

Finalmente, se prevé que la convergencia entre la inteligencia artificial y la computación cuántica permita enfrentar algunos de los principales desafíos globales, como la reducción de la pobreza, el combate al cambio climático, la disminución de la desigualdad, la mejora de los sistemas de salud y el desarrollo de nuevas soluciones energéticas. Estos avances podrían fortalecer la confianza institucional, reducir riesgos y elevar la productividad a escala global.

A partir de este análisis surgen preguntas fundamentales para la reflexión:
¿Es confiable la inteligencia artificial para su uso en la toma de decisiones gubernamentales y en los procesos de gobernanza? y, ¿Hasta qué punto será posible regularla sin que rebase la capacidad humana para establecer límites efectivos?

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Por Nueva Imagen de Hidalgo

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