*Reloj del Juicio Final: 89 segundos.

Por Claudia Patricia Rodríguez Dorantes

En 1939, Albert Einstein escribió una carta urgente al presidente Roosevelt: la Alemania nazi podría estar intentando crear una bomba basada en fisión nuclear. Aquella advertencia desencadenó una carrera científica que cambiaría la historia. Estados Unidos, Reino Unido y Canadá crearon el Proyecto Manhattan, un programa secreto para desarrollar las primeras armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial.

En él participaron algunos de los científicos más brillantes del siglo XX: J. Robert Oppenheimer, director científico del proyecto; Enrico FermiRichard FeynmanNiels Bohr Hans Bethe, entre muchos otros. Y aunque lograron lo que parecía imposible, también fueron los primeros en temer lo que habían puesto en manos de la humanidad.

Esa preocupación los llevó, en 1947, a fundar el Bulletin of the Atomic Scientists y a crear un símbolo tan simple como poderoso: el Reloj del Juicio Final. Una metáfora visual que advierte qué tan cerca estamos —por decisiones humanas, no por fuerzas naturales— de una catástrofe global. La medianoche representa el fin de la civilización.

Desde su creación, un comité de científicos y expertos actualiza la “hora” del reloj con base en los riesgos que definen nuestro tiempo: armas nuclearescrisis climáticabiotecnología y pandemiasinteligencia artificialdesinformación conflictos internacionales. Es una forma sencilla de comunicar algo muy complejo: qué tan mal estamos administrando los riesgos que nosotros mismos creamos.

Cuando se presentó por primera vez, en 1947, el reloj marcó las 11:53 p.m. El mundo salía de la Segunda Guerra Mundial y entraba a la carrera nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Era un aviso: vivíamos un momento peligroso, pero todavía con margen para corregir.

Según el Bulletin of the Atomic Scientists, el último ajuste del reloj ocurrió el 28 de enero de 2025. Ese día, su manecilla avanzó hasta una distancia inédita: 89 segundos para la medianoche. Nunca habíamos estado tan cerca.

Los cuatro riesgos globales que explican este movimiento son claros:

1.  ​Riesgo nuclear: tensiones internacionales en su punto más alto.

2.  ​Crisis climática: récords extremos y daños acumulativos.

3.  ​Biotecnología y salud global: avances poderosos, pero también vulnerabilidades.

4.      Tecnología e información: inteligencia artificial acelerada y desinformación como arma.

El comité advirtió que este es el punto más cercano a la catástrofe en toda la historia del reloj. Y aun así, su mensaje contiene una esperanza deliberada: que los líderes mundiales reconozcan la urgencia existencial del momento y tomen acciones audaces para reducir estas amenazas.

Y nosotros ciudadanos comunes, sin laboratorios, sin misiles, sin cumbres diplomáticas, ¿qué podemos hacer?

·  Tal vez lo primero sea no vivir distraídos, ser conscientes de lo que nos rodea.

·   Exigir a nuestros líderes decisiones responsables.

·  Cambiar la conversación cotidiana hacia el cuidado de la casa común.

· Entender que, en nuestra escala, siempre podemos hacer cambios significativos, aunque parezcan pequeños.

No podemos mover la manecilla del Reloj del Juicio Final, pero sí podemos mover la nuestra. Escríbanme a claurodriguezdor@gmail.com  *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

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