A tres en Centroamérica 

¡Vamos a la playa!

6/6

Pepe contrató un tour a la playa. A las cinco de la mañana la cita a las puertas del hotel. Es un bus de 19 plazas, vamos 14, el guía es Guillermo, pero me pueden decir Memo, precisa. El viaje  rumbo al pacífico no es corto y más vale ponernos cómodos. 

Tal como estaba agendado, después de dos horas de viaje con un chofer que tiene la pisada fuerte llegamos a un restaurante para un desayuno ligero. Yo de plano opto por un vaso de fruta solamente. Comer antes de las 7 de la mañana y con la cena de ayer, mejor me la llevo tranquila y recuerdo mi dicho de viaje “cuando andes fuera de casa, come poco”.

Se acabó el plazo de 45 minutos y reanudamos el camino rumbo a las playas de Punta Arena. Vale la pena anotar que en Costa Rica sí hay cobro de peaje cuando menos en lo que hemos visto. Justo a tres horas que salimos del hotel hemos llegado a nuestro destino.

La estadía en esta parte de Puntarena sólo es de paso, el tiempo apenas para bajar del bus, recibir algunas indicaciones de Memo, entrar a un pequeño embarcadero y subir a una lancha que en casi 45 minutos nos deja en la Isla de la Tortuga. Nuestra estadía será de no menos de cinco horas.

De manera que de aquí a las tres de la tarde hay tiempo para mojarnos y secarnos. El almuerzo va por cuenta de la empresa y se servirá alrededor de las 12 del día. Aunque he de reconocer que lo mío no es meterse a nadar, hoy es  obligado y con gusto nos vamos los cinco a probar unas limpias aguas en tonos verde y a temperatura agradable.

Y pasaditas del mediodía nos llaman para la hora del almuerzo. Son dos platillos para escoger, pollo con ensalada y arroz o atún con el mismo acompañamiento. No es a llenar pero para los que andábamos en ayunas está magnífico. Otro rato a la playa y sí a las tres de la tarde se nos invita a recoger nuestro equipaje y a bordo de la misma lancha nos vamos de regreso a tierra firme.

No estamos acostumbrados al viaje en lancha, lo cierto es que de ida y vuelta nuestra embarcación por momentos se cimbraba a chocar con las olas y a la velocidad en que viajábamos, tanto que en el camino de vuelta nuestro operador -siempre oímos que le decían capitán-  fue requerido con apenas una señal  de una embarcación vecina con una leyenda que decía “Guardia Costera”, a que le bajara a la velocidad.

Ya estamos de vuelta en el embarcadero, la mayoría nos dimos un duchazo para cumplir además con una de las recomendaciones de no ensuciar el bus de arena. Son las 4 y 15 y vamos de regreso a San José, la ciudad capital.

Hemos notado que comparado con México, aquí amanece más temprano y anochece también más pronto. Por la mañana antes de las 6 ya está claro, y por la tarde a las 5.30 comienza a oscurecer.

Terminó la jornada, nos dejan frente al hotel, buscamos cenar, en la zona no faltan lugares y de ahí al hotel para pasar nuestra última noche por estas tierras de Centroamérica.

A manera de conclusión nos regresamos a cierto punto sorprendidos de lo que hemos visto. Guatemala es muy bonito, un país lleno de historia; La Antigua ni se diga, un lugar cien por ciento turístico. Tal como lo habíamos previsto, no nos dio tiempo de ir a Tikal, la tierra de los mayas. Por carretera el traslado fue por más de siete horas, con carretera en malas condiciones nos advirtieron y la otra era por aire. Ni hablar.

En El Salvador nos gustó todo. No lo conocimos antes de la llegada de Bukele, pero la gente nos comenta y nosotros lo vemos, con él hoy es un nuevo país, sus calles limpias, sus carreteras en excelentes condiciones, mucho turismo. Sin demeritar a nadie, por momentos nos parecía estar de visita en algún país de la vieja Europa.

Costa Rica, sin estar feo, parece que es lo más parecido a México. Sus calles no muy limpias, las carreteras con cobro de peaje, pero igual que en los dos países anteriores, sus vías de comunicación muy bien, cuando menos en lo poco que transitamos. Nos parece que un problema en los tres países son los altos tiempos de traslado, deben implementar medidas para modernizar, crear o ampliar sus carreteras. Los tiempos perdidos por este motivo es una lástima. Y es que tardar más de dos horas en recorrer 40 0 50 kilómetros a cualquiera desespera. Pero todo bien a Dios gracias.

De vuelta a casa

Hoy es miércoles 17 de diciembre, ayer comenzaron las posadas de este difícil 2025. La última jornada de las vacaciones familiares las comenzamos justo a las seis de la mañana. Con Claudia y Laura vamos a trotar al parque metropolitano. Ya habíamos visto que está casi frente al hotel y se trata de no desaprovechar tan magnífica ubicación. 

Muchos corredores, mujeres y hombres de todas las edades. La mañana está fresca, creamos un circuito de menos de un kilómetro y propongo darle 10 vueltas o las que hagamos en una hora, lo que ocurra primero. Mis hijas no traen mucha energía, una de cuatro y la otra tres vueltas; yo le doy siete y cumplo con los 60 minutos

De regreso al hotel a bañarse, preparar maletas, pero antes nos vamos a desayunar otra vez a “Sodas Tapia” a unos pasos del hotel. Comemos rico y de regreso Pepe pide el Uber y tal como estaba previsto al filo de las 10 de la mañana ya vamos rumbo al aeropuerto, con chofer platicador que nos dice ser colombiano pero ya con 22 años en Costa Rica.

Inusualmente el tráfico es fluido y en menos de 20 minutos ya estamos en la terminal aérea. De los cinco viajeros, dos debemos documentar equipaje. Así lo hacemos y todos nos encaminamos a la sala 19 para estar listos para el viaje. Apenas son las 11.30 y somos de los primeros en llegar, para que a  las 12.45 comenzamos a abordar, y a la hora prevista, a la 1.15 una nave de Aeroméxico al cien por ciento de pasajeros, levanta el vuelo rumbo a la CDMX.

Después de tres horas de vuelo, gracias a Dios ya estamos en nuestro país. Antes de tomar rumbo cada uno de los cinco, vamos a comer. Es la terminal 1 y el lugar es un restaurante. Te sirven rápido y el servicio es bueno, “La casa de Toño” su nombre.

Termino está crónica con un consejo que no me pidieron. Ya en el aeropuerto no pidan el servicio de Uber. Hace tiempo, rumbo a Tula, nos bajaron antes de llegar a la caseta; hoy después de tres intentos fallidos y de perder casi una hora de tiempo, ninguno quiso hacer el viaje.

Gris, Pepe y yo nos fuimos  en Metro a la terminal del norte,  alcanzamos el bus de las 7 y después de poco más de dos horas de viaje: ya en casa a Dios gracias. ¡Hasta la próxima! *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

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