A tres en Centroamérica
*A la tierra de Bukele
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El plan hoy es vernos en el lobby del hotel a las 6.45 porque muy cerca de aquí debemos ir a registrarnos para viajar por “pullman tours” a El Salvador. Los cinco viajeros cumplimos puntualmente con el horario fijado, dejamos maletas, mostramos pasaportes y regresamos al hotel Best Western Stofella para desayunar y estar de regreso y abordar un enorme bus de dos niveles, para que en punto de las ocho de la mañana salir para visitar otro país. El dato es que el viaje tardará seis horas. Ya les platicaremos.
Alrededor de tres horas de traslado, se nos avisa que estamos por llegar a la frontera. Aquí termina Guatemala, todos descendemos, son oficinas modestas, y ya formados para migración nos sellan nuestra salida en el pasaporte. Metros adelante cruzamos un puente y ya estamos en El Salvador. El lugar se llama las Chinamas y aquí no bajan todos los pasajeros, al parecer sólo los extranjeros, pues de los tal vez 60 que viajamos sólo nos llaman a nosotros cinco, un español y dos o tres, al parecer gringos.
Todo se reduce a preguntarnos el motivo de nuestro viaje, cuántos días estaremos y a qué lugar vamos. Sin duda las instalaciones de El Salvador se ven mejor que las de Guatemala. En la sala cuelgan dos cuadros enormes con las fotos del presidente Nayib Bukele y Gabriela de Bukele.
Mientras todos terminamos el trámite, abordó a dos jóvenes del equipo de limpieza de las instalaciones, muy atentos y bien uniformados nos precisan que la moneda de uso en el país es el dólar y la diferencia entre El Salvador que es el nombre del país y San Salvador que es el nombre de la capital, ciudad a la que llegamos en 2 horas y media más de viaje.
Se siente el calor intenso, 29 grados marca el termómetro. La zona se ve agradable, pocos edificios, las calles bien cuidadas e irregulares en su trazado. Los pasos peatonales son muy visibles y al preguntar por la ubicación del hotel Barseló un atento conductor de taxi señala con la mano derecha hacia un enorme y bello edificio. “De aquí no se ve, pero está justo detrás de él”. A pie llegamos en 10 minutos.
En el trayecto por carretera Pepe contrató un tour por el centro de la ciudad, será a partir de las cuatro, de forma que hay tiempo de ir a comer algo. Vamos a pie a un enorme y bello centro comercial llamado Bambú, aquí es la zona rosa nos enteramos. Se compone de edificios modernos, negocios de lujo y de los más diversos giros.
Después de la comida regresamos al hotel y con cierto retraso llegan dos vehículos por nosotros. Dos en uno y tres en otro y nos vamos rumbo al centro histórico. La historia ya conocida en Guatemala aquí se repite, tráfico lento casi al punto de la desesperación y por si no fuera suficiente, al momento se suelta un inesperado aguacero.
Cuando estamos en el centro de San Salvador, antes llamado Cuscatlán, ya es de noche y la lluvia comienza a ceder. En esas estamos cuando llega un muchacho alto y barbudo, es nuestro guía y como se ve es el jefe del negocio de los viajes.
Con él al frente comenzamos a caminar para decirnos que ahora estamos en la calle Rubén Darío, arteria que en línea recta nos lleva al llamado volcán del Salvador o también llamado del Boquerón. David Contreras es su nombre y por momentos parece ser el seguidor número uno del presidente Bukele.
“Le cambió la historia a nuestro país”, es lo menos que nos dice en más de una ocasión. Y no le falta razón porque en su giro con este presidente, el país pasó de recibir 200 mil turistas a más de dos millones. Seguimos por el Centro Histórico, la lluvia ha cedido y hoy está inundado de gente que disfruta los bellos motivos navideños que ya lucen en toda la zona.
David nos relata pasajes de la historia de su país. Por ejemplo, cuando se constituye la Gran Conferencia de Centroamérica, que convierte a esta región en una sola nación. Y hablamos de Salvador, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Honduras y Nicaragua de 1824 a 1844. Nos recuerda David que aquí se vivió una larga y sangrienta guerra civil entre los años de 1960 a 1990.
De ser considerado El Salvador como el país más peligroso del mundo, a raíz de la ascensión al poder de Bukele con los colores del partido que él fundó y llamado “Nuevas Ideas”, hoy es de la naciones más seguras y ejemplo para países vecinos. El presidente ganó la presidencia de su país en 2019 con el 56 por ciento de votos a su favor, mientras que al reelegirse triunfó con el ¡92 por ciento de votos a su favor!
Es un mundo de gente el Centro Histórico de San Salvador, nos muestra el guía el Palacio Nacional, la catedral cuyo tema nos lleva a recordar al obispo Arnulfo Romero, asesinado en pleno sermón en 1980. Dos años le llevó al presidente Bukele comenzar a cambiar la historia de su patria y lograr -entre otras cosas- disminuir los índices de homicidios, de 150 por día a casi cero actualmente, agrega.
Salvador es uno de los países más pequeños de América, su población está calculada en poco menos de siete millones de habitantes. Su independencia data de 1811 y después de la capital sus ciudades más importantes son Santa Ana y San Miguel.
Para terminar con las pandillas que prácticamente controlaban ya al país, se construyó el Centro del Confinamiento del Terrorismo, cárcel que alberga a 120 mil internos, gran parte de ellos integrantes de los llamados mara salvatrucha o M13.
La historia del país sigue en voz de nuestro guía, al tiempo que continúa el recorrido. Ahora vamos a la iglesia del Calvario. Edificio que parece una réplica de la Notre Dame de París. Vamos ahí cerca, a la Plaza de la Libertad, vemos la enorme biblioteca nacional del Salvador, regalo de China.
Parece interminable la historia de este país en voz de David. Debemos rescatar el milagro vivido con el gobierno a cargo de Bukele. Hay crecimiento, hay seguridad. Se sabe del trato amistoso que le brinda Estados Unidos.
Será muy interesante seguir de cerca la historia de El Salvador. El riesgo es que este joven presidente se convierta en un dictador, como la experiencia de la vecina Nicaragua con Ortega o de Venezuela antes con Chávez hoy con Maduro o de Cuba antes con Fidel Castro hoy con Miguel Díaz-Canel . Estos países arrastran una triste historia que comenzó con aires libertarios de quienes hoy oprimen a sus conciudadanos.
Por mientras es tiempo de regresar al hotel, ya sin tanto tráfico y listos para descansar y mañana domingo a seguir nuestra travesía.
