*En la zona conocida como El Edén y sobre la calle Revolución, justo detrás de viviendas colindantes con la central camionera y una tienda Súper Mart, es receptor de aguas residuales.
Por Marisol Martínez Cruz
Tepeji del Río, Hgo.- El río Tepeji, uno de los principales cuerpos de agua que atraviesan el municipio, enfrenta en uno de sus tramos urbanos una situación crítica que combina contaminación ambiental, abandono institucional y un riesgo sanitario permanente para decenas de familias. En la zona conocida como El Edén y sobre la calle Revolución, justo detrás de viviendas colindantes con la central camionera y una tienda Súper Mart, el cauce se ha convertido desde hace años en receptor de aguas residuales, basura y descargas irregulares, sin que exista hasta ahora una solución de fondo.
Vecinos que habitan en este sector relatan que el problema no es reciente, pero se ha agravado en el último año, cuando comenzaron a presentarse filtraciones y roturas en el sistema de drenaje que desemboca directamente en el río. A partir de entonces, las aguas negras comenzaron a fluir hacia un punto ubicado a escasos metros de las casas, generando olores fétidos constantes y una afectación directa a la vida cotidiana de quienes viven en el área.
De acuerdo con testimonios ciudadanos y con material audiovisual recabado en el lugar, en distintos puntos del cauce se observan descargas continuas de líquidos con coloraciones inusuales, que van del negro al rojo y azul, lo que ha despertado preocupación entre los habitantes por la posible presencia de contaminantes de origen industrial, además de las aguas residuales domésticas. Estas descargas, señalan, se mantienen activas incluso durante el día y son perceptibles tanto por el olor como por el aspecto del agua.
A la problemática del drenaje se suma otro foco de contaminación: la acumulación constante de basura en la ribera del río, particularmente en el tramo ubicado detrás de la central camionera. Bolsas de residuos, cartón, envases de plástico, desechables y restos orgánicos se amontonan de forma permanente, convirtiendo el sitio en lo que los propios vecinos describen como un basurero a cielo abierto. El lugar, además, es utilizado de manera recurrente como baño público informal por transeúntes, taxistas y comerciantes, lo que incrementa las condiciones de insalubridad.
Recorridos realizados por la zona evidencian la ausencia total de infraestructura para el manejo de residuos, como contenedores, cercas o algún tipo de delimitación, pese a tratarse de un punto urbano con alta afluencia de personas. La basura se encuentra a pocos metros del cauce, y en algunos puntos incluso dentro del mismo, arrastrada por escurrimientos o lluvias.
Recurrieron a las vías institucionales
Ante esta situación, los habitantes aseguran haber recurrido a las vías institucionales. El 26 de noviembre de 2025 ingresaron escritos formales en Presidencia Municipal solicitando la intervención de las autoridades para atender tanto las descargas de drenaje como la acumulación de basura en la ribera del río. Posteriormente, en enero de 2026, personal de la Comisión de Agua y Alcantarillado (CAAMTROH) acudió al sitio para realizar una inspección.
Sin embargo, según relatan los afectados, la visita se limitó a identificar la existencia de “un tubo roto”, dejando el caso “en programación” para su atención el 20 de enero. Pese a ello, el 31 de enero de 2026 los vecinos documentaron nuevamente descargas de agua con coloración anormal, lo que confirmó que no se había realizado ninguna reparación definitiva ni se había eliminado el foco de contaminación.
Los habitantes señalan que esta dinámica se ha repetido en varias ocasiones: visitas, revisiones, fotografías y promesas de atención que no se traducen en acciones concretas. Mientras tanto, aseguran, continúan viviendo entre malos olores, aguas residuales expuestas y basura acumulada, situación que consideran inaceptable en una zona urbana.
Para los vecinos, el problema ha rebasado el ámbito de una molestia vecinal y se ha convertido en un riesgo sanitario evidente. Advierten que la combinación de aguas negras, residuos sólidos y el uso del espacio como sanitario improvisado genera condiciones propicias para la proliferación de fauna nociva, bacterias y enfermedades, además de un deterioro ambiental progresivo del río.
Aseguran que la situación es conocida por distintas áreas del gobierno municipal, entre ellas Servicios Públicos, Ecología, Reglamentos y la propia CAAMTROH, sin que exista hasta ahora una intervención coordinada y permanente. Como única acción visible, mencionan la colocación de una lona con la leyenda “no tirar basura”, medida que consideran insuficiente frente a la magnitud del problema.
Los habitantes subrayan que se trata de una falla estructural en el saneamiento urbano y no de un hecho aislado, y advierten que, de no atenderse de manera urgente, podría derivar en una emergencia sanitaria de mayores proporciones. Señalan que este tramo del río Tepeji, lejos de ser un espacio digno, se ha transformado en un punto crítico de contaminación que impacta negativamente en la imagen del municipio y en la calidad de vida de quienes lo habitan.
Al tratarse de un cuerpo de agua de jurisdicción federal, los vecinos recuerdan que la problemática también compete a instancias como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Comisión Estatal del Agua. No obstante, de acuerdo con lo documentado y observado en la zona, no se ha registrado intervención reciente por parte de dichas dependencias, a pesar de la persistencia de descargas residuales y acumulación de residuos urbanos.
Finalmente, los afectados reiteran el llamado a las autoridades municipales, estatales y federales, así como a las áreas responsables del agua potable, el medio ambiente, los servicios públicos y la regulación urbana, para que atiendan de manera inmediata esta situación que representa un riesgo sanitario y ambiental en la ribera del río Tepeji. *NI*
