*La derecha acecha.

Por Iván Hernández Mendoza

Está claro que vivimos una temporada de confrontación. De hecho, se trata de un fenómeno mundial que se manifiesta en múltiples niveles. Incluso hay quienes se empeñan en avivar el fuego del conflicto, destinando todas sus acciones a que la temperatura no baje ni un grado, manteniendo nuestras cabezas calientes. Esta tendencia no es nueva y lleva tiempo causando estragos, pero, de un tiempo a la fecha, las acciones que emplean son más radicales y sus discursos, más violentos. Eso debería preocuparnos.

En nuestro país, esta confrontación se intensificó con la llegada de MORENA a la presidencia: la izquierda al poder y, con ella, muchísima esperanza. La caída del statu quo que representaban el PRI o el PAN fue un duro golpe para todas aquellas personas que sacaban provecho de un sistema político tan retorcido. Poco a poco, la llamada Cuarta Transformación sacudió con fuerza todos los niveles, lo que detonó una guerra que ya se desarrollaba en otras partes del mundo: el regreso de la derecha radical y el conservadurismo.

El mensaje que dio Ricardo Salinas Pliego durante los festejos del pasado 16 de septiembre es un ataque directo y un posicionamiento ofensivo dentro de esta escaramuza. Adoptar una postura hostil de esta manera podría sonar exagerado, pero ante un partido que comienza a desvirtuarse debido al mal control de sus integrantes y, por supuesto, a la mala toma de decisiones en distintos momentos de estos últimos siete años, aquel discurso que en principio parecía ridículo puede ser tomado en cuenta por ciertos sectores de la sociedad e incluso por parte de la misma ciudadanía.

Es cierto que el partido oficialista enfrenta una especie de crisis, entre ataques mediáticos sensacionalistas y acciones cuestionables de sus propios miembros. A veces podemos parecer cegados por el enojo ante este tipo de situaciones. No por ser afines a un partido o ideología debemos pasarlas por alto; sin embargo, hay un peligro más grande allá afuera. Ejemplos sobran, y el más representativo es Estados Unidos, con un presidente que lidera esta batalla.

Querámoslo o no, cada uno de nosotros y nosotras estamos involucrados en esta contienda. No olvidemos que en nuestra historia ya tuvimos un enfrentamiento abierto de este tipo: la Guerra de Reforma, con los conservadores trayendo a un emperador extranjero y provocando un conflicto armado. Porque la derecha radical ha mostrado disposición a usar la fuerza y violencia para restaurar su poderío.

Por fortuna, hay algo que podemos hacer antes de que lleguemos a los golpes: volvernos mucho más críticos con nuestro entorno. Nuestra intervención puede ser el detonante que marque la diferencia entre una sociedad polarizada y una sociedad unida, dispuesta a colaborar para un progreso conjunto y continuo. Regresar a las viejas prácticas no es una opción. Y, a pesar de los comentarios que vemos en redes sociales, donde algunos festejan las desgracias que atravesamos solo porque les da la oportunidad de despotricar contra el partido oficialista, estoy seguro de que disfrutan haberse librado de una dictadura perfecta. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

Medio de comunicación impreso que nació en 1988 y con el correr de los años se convirtió en un referente en la región de Tula del estado de Hidalgo. Se publica en formato PDF los miércoles y a diario la página web se alimenta con información de política, policíaca, deportes, sociales y toda aquella información de interés para la población.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *