*Cuando la transparencia estorba.
Por Iván Hernández Mendoza
Hace algunas semanas escribí sobre la responsabilidad que deberían tener las empresas privadas cuando su actividad económica depende del espacio público, como es el caso de la empresa AVM (Autotransportes Valle del Mezquital). En esa ocasión hablé sobre el creciente descontento de los vecinos de la calle Xicoténcatl, en la colonia Centro, debido al desgaste acelerado de la vialidad por el constante paso de las unidades de dicha empresa. Este desgaste se agravaba por las lluvias continuas y, por supuesto, por la falta de atención de las autoridades.
En aquella columna criticaba a la empresa por su falta de compromiso con la comunidad. Al fin y al cabo, usan avenidas públicas para su funcionamiento, por lo que su contribución al mantenimiento de las vías de las que dependen debería ser más constante y sustancial. Y aún lo pienso: nuestros impuestos no deberían destinarse a reparar los daños provocados por el uso intensivo de una empresa privada.
Sin embargo, la semana pasada la empresa demostró que, al menos, está dispuesta a participar de forma activa y transparente en su contribución con la comunidad. No es algo que merezca aplausos, pero sí lo reconozco como un inicio.
Pero hubo un giro más que interesante: su reunión con las autoridades municipales se canceló debido a un berrinche del gobierno municipal, que no quiso la presencia de medios de comunicación. Y es que ya ni me sorprende que quienes administran y acuerdan asuntos económicos hagan lo posible por mantenerlos bajo una capa turbia que no nos permita conocer los detalles con claridad. De hecho, lo que me sorprendería sería lo contrario: algo como lo que hizo AVM, al querer mantener un diálogo constante con los vecinos y autoridades de manera transparente.
A tan poco tiempo de que esta administración encabeza el gobierno municipal, se han ganado a pulso el reconocimiento como la administración menos transparente, y eso ya es decir mucho para los gobiernos municipales de Tula. Ojo con eso. ¿Qué hay de privado o delicado en una reunión para crear acuerdos, definir responsabilidades empresariales y gubernamentales, y generar una colaboración cuyo único objetivo es el mejoramiento de la comunidad? Pues al parecer es tan delicado que las autoridades decidieron cancelar dicha reunión.
Con esto no pretendo echarle flores a la empresa AVM. De hecho, me gustaría que las autoridades tuvieran mucha más vigilancia y regulación sobre la misma. Pero después del berrinche que hicieron, pierdo totalmente la esperanza en ello. Porque, al parecer (y solo especulativamente), los acuerdos que busca el gobierno de Tula no son de los que se escriben en notas periodísticas, sino de esos secretos que todo el mundo conoce.
¿Qué nos espera, entonces? ¿A quién recurrimos para exigir no solo un transporte público de calidad, sino también la mínima transparencia en los acuerdos que afectan nuestra vida comunitaria? ¿A quién le pedimos que exija esa transparencia, si tenemos actores políticos que, precisamente, es lo que menos buscan? *NI*
