¿De quién es la culpa cuando nadie tiene la culpa?
Por Iván Hernández Mendoza
Benditas lluvias que deslavaron la capa de ilusión que se venía manejando desde hace meses, tal vez años. Una ilusión de mejora y crecimiento, de rehabilitación y reconstrucción desde aquellas trágicas inundaciones de hace casi cuatro años.
Una ilusión que se construyó como alternativa al fiasco de la administración del expresidente municipal (quien, por cierto, a pesar de ser procesado y sentenciado, se le sigue viendo tranquilamente desayunando en los mejores restaurantes de la ciudad) y que se trató de mantener con la entrada del actual regente.
Así como las aguas arrasaron con todo en aquel septiembre de 2021, las lluvias actuales parecen planear arrasar con todo lo mal hecho hasta ahora. ¿Es acaso un ajuste divino ante tan mal trabajo en la región? Primero, el derrumbe de nuestras calles: qué bonito el nuevo tramo recién inaugurado por la actual presidencia, pero qué horror la calle contigua, provocando tanto malestar a vecinos y afectando la circulación en general.
Qué buena noticia que Conagua y el gobierno municipal por fin se pusieron de acuerdo para completar las obras, o tal vez para subsanar el trabajo incompleto del pasado proyecto (aunque no se cansan de decir que eso que hicieron era el plan original). Pero qué mal que, al igual que la anterior empresa responsable, no tengan muy claro cuáles serán las afectaciones de las obras a corto y mediano plazo en colonias como Chapultepec.
Estos días el enojo de los vecinos en las colonias del centro es innegable ante el mal estado de las calles principales, cuyo desgaste se ha visto acelerado por las lluvias. Pero las lluvias dejaron en evidencia un problema mucho más grande: el desinterés por parte de la empresa AVM ante su contribución en el deterioro de dichas avenidas.
Aunque el director general salió a decir que ellos también son víctimas porque les prohibieron circular en ciertas calles, lo cierto es que, como empresa, deben hacerse responsables del daño directo que sus unidades causan en los espacios públicos. Si bien se dedican al transporte público, siguen siendo una empresa particular cuyo apoyo a la restauración de las vías que utilizan no se ve ni de lejitos.
La respuesta es clara: el gobierno municipal debe ser más estricto ante las acciones de dicha empresa que ocasiona estragos en la mayoría de nuestras calles. Se debe llegar a un acuerdo que involucre directamente a AVM para mantener una coexistencia saludable. La circulación cada vez más caótica en el centro evidencia dos cosas: una, que la empresa debe tomar responsabilidad por operar libremente en nuestras calles; y dos, que tal vez la circulación de sus unidades deba ser redirigida a puntos donde su impacto no sea tan severo.
Por otro lado, tenemos el tema con Conagua. Vaya espectáculo el de estos días: el representante de la institución parecía arrepentido de aceptar, valga la redundancia, la representación de estos trabajos. La gente está inconforme por una sola cosa, pero muy importante: ¿por qué hasta ahora?
La verdad es que no me sorprende. ¿Qué podemos esperar de una institución que prefirió dejar perder sus oficinas afectadas por la inundación y que no ha pagado completamente los trabajos que mandó a hacer, como el puente colgante que conecta el andador turístico con la colonia 16 de enero?
Pero algo queda claro: las lluvias seguirán llegando, y Conagua parece no tener ni la más remota idea de lo que hace con el río Tula. A pesar de ser la institución que es, no parece tomar en cuenta el flujo del agua ni los estragos que puede ocasionar su (mala) intervención. Al menos eso quedó claro en la asamblea pública del lunes, donde los involucrados no tenían ni dónde esconder la cabeza ante la confrontación ciudadana.
Veremos si esta presión pública ayuda en algo ante la toma de decisiones sesgada. Como bien dice Miguel Ángeles Arroyo en su columna: esto es consecuencia directa de un modelo de gobierno que toma decisiones sin escuchar, sin priorizar el bien común ni proporcionar información de manera transparente y eficiente.
¿Hasta cuándo seguirán sin tomar en cuenta a la población? ¿Cuánto durará este modelo de papel?
Espero que las lluvias que aún faltan no derrumben por completo a toda la presidencia municipal. *NI*
