*A siete años de la tragedia en San Primitivo, Tlahuelilpan, la lucha contra el huachicol en Hidalgo sigue siendo un reto y se intensifica con estrategias de seguridad coordinadas.

Por Marisol Martínez Cruz.

El 18 de enero de 2019, una toma clandestina de combustible en el ducto Tuxpan-Tula en San Primitivo, Hidalgo, provocó una explosión que dejó 137 muertos y decenas de heridos con quemaduras graves, marcando una de las peores tragedias vinculadas al robo de combustible en México. Este hecho se convirtió en símbolo del riesgo y las consecuencias humanas del huachicol, así como en un punto de inflexión para las políticas de seguridad en la región.  

Hoy, siete años después, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Hidalgo (SSPH), encabezada por Salvador Cruz Neri, dice mantener una estrategia enfocada en inteligencia operativa, profesionalización policial y coordinación interinstitucional para atacar al crimen organizado dedicado al robo y comercialización ilegal de hidrocarburos.  

Durante su comparecencia ante la LXVI Legislatura del Congreso Estatal, Cruz Neri destacó que la profesionalización policial ha sido uno de los pilares de la estrategia: 2859 policías estatales y municipales se han capacitado, con 254 elementos actualizados en competencias básicas, y más del 91 % de la Policía Estatal cuenta con Certificado Único Policial, lo que fortalece la operatividad y reduce riesgos de corrupción interna.  

En materia de resultados concretos, la SSPH reportó que en 2025 se decomisaron más de 2 millones 252 mil 131 litros de hidrocarburo robado en los diferentes municipios de Hidalgo, la cifra más alta de los últimos años en la entidad. De acuerdo con el propio secretario, estas acciones forman parte de un esfuerzo que desde 2022 hasta 2024 acumuló casi 5 906 127 litros de huachicol recuperados, reflejo de una respuesta sostenida al problema.  

Adicionalmente, las fuerzas policiales han colaborado con la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en múltiples operativos que han permitido la detención de numerosas personas vinculadas con huachicol, así como con otros delitos como extorsión y narcomenudeo. Ejemplo de ello ha sido la desarticulación de bandas criminales en municipios como Atotonilco de Tula, donde se detuvieron a 23 integrantes de un grupo dedicado a estas actividades ilícitas en acciones conjuntas de seguridad.  

La estrategia también ha incluido operaciones de inteligencia con resultados tangibles en desarticulación de células delictivas. En los últimos tres años, autoridades estatales lograron desarticular al menos 21 células dedicadas al huachicol y al narcomenudeo, incluyendo grupos conocidos como “El H” y “El Grupo Fantasma”, debilitando su capacidad operativa en varias regiones del estado.  

A nivel más amplio, la coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) federal ha significado golpes significativos a las finanzas del crimen organizado. A nivel nacional, en operativos coordinados por el titular Omar García Harfuch se reportó el aseguramiento de 98 millones de litros de hidrocarburos robados en 26 estados, entre ellos Hidalgo, lo que representa la afectación de una fuente importante de ingresos para estas organizaciones.  

A pesar de estos avances, la incidencia del huachicol sigue siendo un reto. Según estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Hidalgo cerró 2024 con más de 3 653 996 litros de combustible recuperado en operativos, lo que colocó al estado entre los primeros lugares nacionales en materia de robo de hidrocarburos y esfuerzos para combatirlo.  

Las autoridades han reforzado la cooperación interinstitucional, integrando esfuerzos con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), la Sedena, la Guardia Nacional y Petróleos Mexicanos para coordinar inteligencia, operativos y acciones preventivas. Esta mesa conjunta busca no solo atender los delitos sino también atacar las causas estructurales que permiten la proliferación de huachicol, como la falta de oportunidades económicas y la presencia persistente de grupos criminales en zonas vulnerables.  

La estrategia de seguridad ha sido objeto de debate público, pero las cifras muestran que, aunque el problema no ha desaparecido, existe un enfoque claro en profesionalización policial, trabajo coordinado entre niveles de gobierno y resultados operativos medibles. A siete años de la tragedia de San Primitivo, Hidalgo enfrenta actualmente un reto que combina la memoria de las víctimas con la urgencia de implementar acciones efectivas que eviten nuevas pérdidas humanas y reduzcan de forma sostenible el robo de combustibles en la región. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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