*La infraestructura presenta deterioro profundo que obligará a una rehabilitación extensa antes de retomar operaciones.
Por Jesús García
Tras la recuperación de la Planta Hidalgo por el grupo de la Cooperativa La Cruz Azul encabezado por el ingeniero Víctor Velázquez Rangel, especialistas de distintas áreas iniciaron recorridos técnicos para evaluar el estado real en que fue encontrada la infraestructura industrial.

El diagnóstico preliminar muestra un panorama complejo. Ingenieros responsables de la operación señalaron que la Unidad de Calcinación Número 6 —pieza clave para la producción de clínker— presenta un deterioro considerable derivado del tiempo que permaneció sin operar y sin mantenimiento especializado. Esta línea está integrada por el precalentador, el horno rotatorio y el enfriador; sin embargo, varios de sus componentes presentan afectaciones relevantes.

Entre los hallazgos más graves se encuentra el quemador del horno 6, donde uno de los canales principales para la inyección de aire y combustibles fue localizado totalmente obstruido con material calcinado y fraguado, lo que compromete el proceso de combustión. A ello se suma la situación de la transmisión principal del horno —encargada de hacerlo girar— donde, aunque el motor eléctrico permanece en sitio, no se encontraron el reductor ni el piñón, piezas indispensables para la operación. La corona, además, muestra daños visibles, por lo que en las condiciones actuales la unidad simplemente no puede funcionar.

Durante la inspección también se detectó una “oreja” soldada en el casco del horno, lo que hace presumir que en algún momento se intentó mover de forma manual tras una posible falla por sobrecalentamiento. Especialistas advirtieron que esta maniobra pudo generar deformaciones mecánicas graves en todo el tubo del horno, cuyo costo aproximado ronda los 13 millones de dólares. Para conocer el alcance real del daño será necesario realizar estudios de ovalidad con empresas externas; en el peor de los escenarios, la reposición de un horno nuevo podría tardar hasta tres años entre fabricación, traslado e instalación.
La situación se agrava con el estado del enfriador. De acuerdo con los técnicos, la unidad se encuentra saturada de material —fenómeno conocido como “se vino el crudo”— lo que habría provocado que grandes volúmenes a temperaturas superiores a los 1,200 grados cayeran de forma descontrolada sobre el sistema. Se presume que la parrilla del enfriador está colapsada y que prácticamente toda la estructura deberá ser reemplazada, con un costo que podría representar cerca del 40% del valor de una unidad de calcinación.

No bastaba con “encender la luz”
Ante versiones que sugerían una reactivación rápida de la planta, los ingenieros fueron enfáticos: el nivel de daño estructural y la ausencia de componentes críticos hacen imposible una puesta en marcha inmediata. Contar con energía eléctrica, explicaron, no resuelve la falta de piezas clave ni las afectaciones mecánicas detectadas.
Pese a la magnitud del desafío, el equipo técnico sostiene que la recuperación es viable si se trabaja con planeación, inversión y tiempo. La planta que durante décadas fue motor económico de la región hoy enfrenta uno de sus momentos más difíciles, pero también una nueva oportunidad.
El reto será grande y el camino largo, pero la determinación es firme. Si el esfuerzo se mantiene, la reactivación de la cementera no solo significará el rescate de una instalación industrial, sino la posibilidad de devolver dinamismo y esperanza a toda la comunidad de Cruz Azul, municipio de Tula de Allende. *NI*
