*Se sienten en peligro por la confrontación directa entre grupos criminales rivales.
“Le escribo bajo estricta condición de anonimato porque temo por mi seguridad.” Así inicia el mensaje de un vecino de la colonia El Llano, Primera Sección, quien denunció, a nombre de más ciudadanos, que el ataque armado registrado la madrugada del sábado en el bar La Resaka no fue un hecho aislado, sino parte de una confrontación directa entre grupos criminales rivales.
De acuerdo con su testimonio, la agresión —ocurrida casi frente a Plaza Cristal— fue calculada para eliminar a líderes contrarios que se encontraban dentro del establecimiento. Por ello señala que pone en riesgo a la ciudadanía al ignorar la dimensión real del conflicto.
Cabe recordar que durante las primeras horas del sábado 29 de noviembre, un grupo armado irrumpió en el centro nocturno y abrió fuego contra los asistentes. En el lugar y posteriormente en hospitales fallecieron seis personas, entre ellas una mujer. Ocho más resultaron lesionadas, aunque todas ya fueron dadas de alta.
Los agresores, quienes habrían llegado alrededor de la 1:30 de la madrugada a bordo de dos camionetas, utilizaron armas largas calibre .223 y pistolas calibre 9 milímetros. Tras la balacera, presuntamente rociaron el sitio con gasolina, por lo que se solicitó la presencia de bomberos para controlar el riesgo.
Elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal, Guardia Nacional y la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo acordonaron la zona e iniciaron el levantamiento de indicios. Por temor a un nuevo atentado, bares y comercios cercanos cerraron de inmediato.
El ataque ocurre en medio de una escalada de violencia en la región de Tula atribuida a la disputa territorial entre grupos dedicados al huachicoleo, extorsión y narcomenudeo, principalmente las facciones conocidas como Los H y Los Solas. El mensaje ciudadano sostiene que los hechos del sábado se originaron por un reacomodo interno en Los H, donde se habría fracturado el liderazgo, dando paso a dos nuevos grupos enfrentados.
Autoridades confirman la hipótesis del conflicto interno
En conferencia de prensa realizada el lunes 1 de diciembre, el secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Salvador Cruz Neri, informaron que el ataque fue resultado de la confrontación entre células derivadas de la ruptura dentro de Los H.
De acuerdo con Cruz Neri, una facción encabezada por un individuo identificado como El Cukis y otra liderada por El Perico habrían entrado en disputa. Una persona cercana al primero, presuntamente vinculada al narcomenudeo, se encontraba dentro del bar La Resaka, lo que detonó la agresión cuando el comando armado ingresó con la intención de ejecutarlo.
El secretario detalló que en el ataque participaron al menos ocho individuos y afirmó que este es el primer evento de tal magnitud ocurrido recientemente en la zona. No obstante, informó que en los últimos tres meses se han implementado cinco operativos en Tula, Barrio Alto, Atitalaquia y Mixquiahuala, que han permitido asegurar armas, vehículos —uno de ellos blindado— y rescatar a una persona privada de la libertad. Además, existen órdenes de aprehensión vigentes y han sido detenidos presuntos líderes criminales como H, El Chino del Mayoreo y Rocha, alias El Pacheco.
“La Resaka no era un lugar recomendable”
El secretario de Gobierno señaló que el tipo de sitio donde ocurrió la masacre no era recomendable para asistir, y puntualizó que es responsabilidad del municipio regular su operación y horarios. Aseguró que existen operativos reforzados en toda la región para desarticular las estructuras criminales que operan en la zona.
El ataque se registró apenas una semana después de que el titular de la policía estatal declarara ante diputados que al gobierno “no le preocupa ninguna banda criminal, porque ninguna es más fuerte que el Estado”. No obstante, la ejecución múltiple y el temor expresado por vecinos revelan un escenario complejo que mantiene a la población en alerta.
Mientras avanzan las investigaciones, la ciudadanía exige claridad y garantías de seguridad. La disputa criminal, lejos de ser un episodio aislado, ha convertido a Tula en un territorio donde la balacera de un sábado por la madrugada podría no ser la última. *NI*
