*Sin comunicación oficial, el gobierno municipal de Tula ha realizado relevos en distintas áreas.
*La posible salida de la tesorera Silvia Barrera Badillo, ligada al incremento presupuestal del Parque Quetzalcóatl.
Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA
Sin informar a través del área de Comunicación Social ni por ninguna otra vía oficial, el gobierno municipal de Tula ha realizado diversos cambios de titulares en áreas estratégicas. Relevos que, en una primera instancia, pasan desapercibidos debido a la escasa información pública sobre quiénes están al frente de las direcciones y cuál es su quehacer diario.
El más reciente movimiento, de acuerdo con versiones internas, se concretaría esta misma semana en la Tesorería municipal. La titular del área, Silvia Barrera Badillo —quien ocupa el cargo desde la administración encabezada por Francisco Guzmán Badillo— dejaría sus funciones presuntamente por negarse a firmar la documentación relacionada con el incremento en el costo de la obra del parque ahora denominado Quetzalcóatl.
La obra, por cierto, será inaugurada este miércoles 14 de enero, mientras que la salida de la tesorera se prevé para el jueves 15. En su lugar se menciona que quedará la contadora María del Carmen Remigio García, contra quien trabajadores sindicalizados se manifestaron a principios del pasado mes de diciembre, colocando su nombre en diversas cartulinas durante las protestas. De hecho, se sabe que desde hace tiempo es ella quien mantiene un papel central en las decisiones de la Tesorería municipal.
La falta de información oficial sobre estos movimientos no es nueva e incluso data del inicio de la administración, cuando ni siquiera se presentó el equipo de trabajo de manera oficial. En 2025, durante la sesión ordinaria del Ayuntamiento celebrada el lunes 1 de septiembre, la regidora Ivonne Ponce cuestionó públicamente la ausencia de comunicados sobre cambios administrativos en diversas áreas.
En ese momento, citó la salida de la entonces directora del DIF municipal, María Fernanda Barranco Skewes, de la cual no hubo anuncio oficial, a diferencia de cuando fue presentada al asumir el cargo en sustitución de María del Rocío Reséndiz, madre del alcalde.

María Fernanda Barranco renunció apenas 30 días después de haber asumido la dirección y, a través de redes sociales, explicó su salida por presunto abuso laboral y falta de respeto a su trabajo. También denunció que, pese a señalamientos ciudadanos sobre abusos, corrupción y malas prácticas en el DIF, no se realizó auditoría alguna ni se informó a la asamblea sobre el resultado de investigación alguna.
Otros cambios incluyen el área de Impuesto Predial, de donde salió María Adriana Araceli Barrera Medina para incorporarse como directora del Sistema DIF municipal. Asimismo, Luis Ángel Serrano Sampayo dejó la Unidad de Protección y Sanidad Animal para ser reubicado como juez conciliador municipal.
En Predial y Traslado de Dominio fue ubicado Iván Casas Hernández, anterior juez conciliador. Y en la Unidad Técnica Administrativa de Protección, Sanidad Animal y Control de Especies Animales ahora funge como titular Luis Fernando Mata Morales.
En noviembre de 2025, Eréndira Marlene Mendoza dejó la dirección de Educación y Cultura por incompatibilidad de horarios, ya que al contar con plaza en la SEP Hidalgo se configuraba el supuesto de percibir dos sueldos dentro del servicio público, situación no permitida, como lo señalaron en reiteradas ocasiones el gobernador de Hidalgo y el contralor estatal. En este caso su nombre, fotografía y currículum todavía aparece en el directorio de la página web del municipio.
El área de Protección al Ambiente también registró cambios sin explicación pública. Elizabeth Pérez Vargas dejó el cargo y fue reasignada al Sistema DIF municipal, mientras que María Guadalupe López Balderas asumió la titularidad, sin que se emitiera un anuncio oficial. En el directorio de la página web del municipio no se han realizado las modificaciones correspondientes a estos movimientos.
En la mayoría de los casos, los nombres de los sustitutos no se dieron a conocer formalmente. Tras los hechos ocurridos en el bar La Resaka, se insistió en la sustitución del director de Reglamentos y Espectáculos, José María González Hernández, quien permaneció en funciones algunas semanas más, hasta que finalmente se hizo evidente su separación del cargo.
Sobre este último caso, el secretario municipal José Antonio Vargas Olmedo reconoció que el área continúa acéfala, ya que se busca un perfil adecuado, pues la dirección debe ser encabezada por un abogado o abogada. El área cuenta con un subdirector, quien es hijo de la exdirectora de Educación y Cultura, Eréndira Marlene Mendoza.
A estos movimientos se suma la reciente renuncia del director de Sistemas, Alejandro Islas, ocurrida en estos días. No obstante, la posible salida de la tesorera adquiere especial relevancia debido a que trascendió que el costo del Parque Quetzalcóatl pasó de poco más de 22 millones de pesos a 28 millones, es decir, un aumento de 6 millones de pesos respecto a lo presupuestado inicialmente.
De acuerdo con versiones internas, Silvia Barrera Badillo debía firmar las modificaciones presupuestales de dicha obra, con las cuales no estuvo de acuerdo. Por esa razón, dejaría la administración municipal el próximo 15 de enero, un día después de la inauguración de una de las obras más promocionadas del gobierno encabezado por Cristhian Martínez Reséndiz.*NI*
