*Javier Reyes acusa 40 años de rezago. Obras reportadas como concluidas están a menos del 50%. Es el segundo pueblo más grande de Tula.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

A cuatro meses de haber asumido el cargo de delegado municipal de Bomintzhá, comunidad de Tula, Javier Reyes Miranda habló del rezago de más de 40 años en obras de urbanización, vialidades inconclusas y algunos problemas en servicios básicos como agua, seguridad y el panteón.

En entrevista, el delegado de la segunda comunidad más grande del municipio explicó que muchas obras han sido abandonadas por anteriores administraciones. “La comunidad no está decepcionada, sino necesitada”, dijo, señalando calles como Vicente Guerrero y López Rayón, que fueron reportadas como concluidas a pesar de estar a menos del 50% de avance. Otras vialidades, como el acceso al campo ejidal, también han sido ignoradas por múltiples gobiernos.

Reyes criticó a administraciones pasadas por designar autoridades auxiliares “a modo”, que no daban seguimiento a las necesidades reales. “Aquí el problema es servirle a la comunidad, no servirse de ella”, afirmó, asegurando que si su gestión no cumple, está dispuesto a que la comunidad lo remueva en asamblea extraordinaria.

En el tema educativo, señaló que el inmueble del Cobaeh sigue sin concluirse y no ha podido ser registrada formalmente por falta de atención institucional. Los únicos recursos recientes fueron para el jardín de niños y la primaria.

Sobre el suministro de agua, informó que existen cuatro pozos: uno contaminado, otro en análisis, un tercero en funcionamiento pero insuficiente, y un cuarto en proyecto. “Tenemos un pozo que da 39 litros por segundo. Si lo logramos aprovechar bien y limpiamos las tomas clandestinas, podremos abastecer a todos”, señaló. 

La comunidad tiene aproximadamente 7 mil habitantes y cuenta con un comité de agua que actualmente trabaja en regularizar las tomas y mejorar el sistema de válvulas. El delegado también anunció la próxima formación de un comité de panteón, ya que el actual espacio está saturado.

En materia de seguridad, reconoció que la comunidad se encuentra desprotegida: “Estamos retirados, y necesitamos al menos dos módulos más de vigilancia permanente. La delincuencia ha aumentado, y sólo se hacen rondines esporádicos”, comentó. Detalló que la comunidad tiene entre cuatro y cinco salidas principales hacia Atotonilco, Cruz Azul, El Salto y el Estado de México, lo que la vuelve vulnerable. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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