*Representante del sector señalan que la difusión de información errónea ha afectado gravemente a los establecimientos regulados. 

*Rechaza que los bares sean generadores de violencia.

*Implementan medidas de seguridad tras nuevas restricciones de horarios.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

La dirigente de la Asociación Restaurantes-Bares y Antros de Tula, Nora Monola Vázquez, expuso que se ha generalizado el uso del término “bar” para referirse a hechos violentos recientes, lo cual, señalaron, ha provocado que la ciudadanía asocie a estos establecimientos con balaceras, personas fallecidas y hechos delictivos. 

Indicó que uno de los casos más recientes, relacionado con un incidente ocurrido en “La Resaka”, fue un hecho aislado y que, además, no se trató de un bar, sino de un centro nocturno de otro tipo, por lo que consideran necesario hacer la distinción.

Monola Vázquez, dirigente de la asociación que hoy tienen afiliados a 16 establecimientos, dado que el año pasado cerraron 18, agregó que esta percepción negativa ha provocado una disminución significativa en la afluencia de clientes, afectando gravemente a la vida nocturna en Tula. 

Como parte de las nuevas estrategias de seguridad, explicó que las autoridades estatales impusieron horarios de cierre más tempranos: los bares deben cerrar a la 1:00 de la mañana y los antros a las 2:00. Señaló que esta medida fue ampliamente debatida en una reunión en la que participaron integrantes de la asociación y otros empresarios del sector, quienes manifestaron su desacuerdo debido al impacto económico, principalmente para los antros, donde la mayor afluencia se registra después de la medianoche.

Indicaron que, ante este escenario, muchas personas han optado por acudir a otros municipios, lo que, dijeron, es evidente incluso en redes sociales, donde usuarios recomiendan no salir en Tula y sugieren consumir bebidas en lugares fuera del municipio, bajo el argumento de que “ningún lugar es seguro”.

Los representantes señalaron que, pese a no coincidir con las restricciones, la asociación ha decidido acatar las disposiciones. No obstante, consideraron que el cierre temprano puede incentivar el clandestinaje, ya que las personas que desean salir buscan alternativas fuera del comercio regulado, mientras que los establecimientos formales son los que enfrentan las limitaciones.

Monola Vázquez comentó que la violencia registrada en el municipio no está relacionada con los bares, sino con disputas entre grupos delictivos, y que los establecimientos regulados no impulsan hechos violentos. Aun así, informaron que han reforzado sus medidas de seguridad, entre ellas, otorgar acceso al C4 a sus sistemas de videovigilancia.

Asimismo, detalló que aplican el derecho de admisión, evitando el ingreso de personas en estado de ebriedad, con objetos considerados de riesgo, con cubrebocas o comportamientos sospechosos, y que promueven un ambiente familiar. Aseguraron que, en el caso de algunos establecimientos, no se han registrado riñas, ni siquiera entre parejas.

Finalmente, reiteraron que el objetivo de estas acciones es brindar seguridad, recuperar la confianza de los clientes y aclarar que los bares regulados no son responsables de los hechos violentos que se viven en el municipio. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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