*Por otro lado, colectivo ciudadano expresa rechazo a la obra.

Integrantes del Ayuntamiento de Tula de Allende abordaron en sesión la regularización de una fracción de terreno ejidal con una superficie de 400 metros cuadrados, necesaria para el desarrollo del proyecto de colectores marginales del río Tula, obra que contempla la participación de los gobiernos municipal, estatal y federal.

De acuerdo con lo expuesto, se trata de un contrato de usufructo a favor del municipio, relacionado con la parcela ejidal identificada como UZZ-P1/2, con una extensión de 1,097.62 metros cuadrados, destinada a la construcción de un cárcamo de rebombeo vinculado al proyecto denominado “Construcción de Colectores para el Saneamiento del Río Tula–PTARM CFE”.

Durante la sesión, la sindicatura jurídica informó que se ha trabajado de manera coordinada con la actual administración para regularizar planos y contratos que en gestiones anteriores quedaron pendientes, lo que había generado falta de certeza jurídica sobre diversos predios municipales.

María Guadalupe Rodríguez destacó que el contrato fue revisado y corregido, ya que en versiones anteriores no se había delimitado correctamente la fracción correspondiente al municipio. Indicó que, con la intervención del presidente municipal y del área jurídica, se avanza en la formalización de estos documentos para garantizar seguridad legal sobre los bienes del Ayuntamiento.

Por su parte, el arquitecto Mario Serrano, director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Tula (CAPyAT), explicó que en el predio frente a La Mora y la colonia 16 de Enero se ubicará la planta de bombeo del sistema de colectores, la cual permitirá captar el agua que llega por gravedad a lo largo de los márgenes del río para posteriormente conducirla hacia la planta de tratamiento.

El funcionario detalló que la superficie en proceso de regularización corresponde aproximadamente a mil 90 metros cuadrados, espacio donde se instalarán los equipos de bombeo. Subrayó que la certeza jurídica del terreno es indispensable para avanzar en la construcción y operación de la obra, la cual da continuidad a acciones iniciadas en administraciones anteriores y que hoy se formalizan bajo los lineamientos legales correspondientes.

No obstante, el colectivo “Tula Somos Todos” manifestó su rechazo al proyecto denominado “Colectores de Aguas Residuales” que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pretende realizar en el municipio. En un comunicado dirigido a la opinión pública, el grupo calificó como insuficiente el alcance de la obra, al señalar que la cantidad de agua a tratar de manera inicial representa solo 0.2 por ciento del flujo total del río Tula, con una proyección máxima del 0.8 por ciento del caudal que circula por el afluente.

Los integrantes del colectivo consideraron un “insulto a la capacidad de raciocinio de la sociedad de Tula” atribuir la contaminación del río a las descargas locales, cuando —aseguran— casi el 100 por ciento del afluente proviene de la Ciudad y el Estado de México.

Asimismo, señalaron que los análisis del agua presentados por Conagua no incluyen referencias de toxicidad, además de que la mayoría de los pozos de agua potable del municipio se encuentran contaminados. Recordaron que existe un informe del CONAHCyT, derivado del proyecto “Evaluación de riesgo para la salud humana y ambiental por agentes tóxicos de origen antrópico como herramienta de empoderamiento social”, el cual confirma la contaminación de los mantos freáticos en la zona.

El colectivo sostuvo que cuenta con estudios que respaldan sus afirmaciones y propuso que los recursos destinados a la obra se orienten prioritariamente al tratamiento del agua potable, por ser la que la población consume diariamente y la que afecta de manera directa la salud.

En cuanto al análisis de lodos del río Tula, los inconformes precisaron que no se han realizado estudios biológicos-infecciosos, pese a que los resultados oficiales señalan características de “no toxicidad”, las cuales —aseveran— obedecen a vacíos en las normas mexicanas.

También denunciaron que no se ha presentado el estudio de impacto ambiental, lo que, advirtieron, podría provocar que poblaciones como San Lorenzo y Pueblo Nuevo se conviertan en una “nueva zona desértica”, similar a lo que ocurre en el centro de Tula.

El colectivo recordó que el reciente derrame de Pemex evidenció la falta de control y atención en la zona más contaminada, según reportes de Conagua, sin que hasta el momento se haya presentado un plan de acción.

Finalmente, señalaron la ausencia de un plan de indemnización para los propietarios de predios que resultarán afectados por la obra y rechazaron el argumento de que se trata de zona federal, al afirmar que Conagua modificó el cauce del río Tula —aproximadamente 15 metros por lado— no por causas naturales, sino por decisiones humanas. *NI*

Por Nueva Imagen de Hidalgo

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